Correr

De La Web del Corredor
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Evolución del corredor

Correr como un deporte natural[editar]

Correr es una acción natural en el ser humano. Cualquier persona sana puede correr, aunque sea de forma muy lenta. Sólo se necesitan unas zapatillas deportivas y ganas de poner el cuerpo en marcha. Algunas personas añadirían que también hace falta una pista de atletismo, aunque para la mayoría este último requisito resulta innecesario. Para correr sólo hay que ponerse las zapatillas, abrir la puerta de casa y salir a la calle.

Este deporte ofrece grandes recompensas a cambio: contribuye a la pérdida de peso, a la normalización de la presión sanguínea, disminuye el riesgo de trastornos cardíacos, contrarresta el estrés diario, etc. Por lo que respecta a los beneficios psíquicos, correr disminuye el riesgo de depresión y aumenta la creatividad.

Al correr se diluyen muchas preocupaciones. Evidentemente, una vez finalizada la carrera los problemas seguirán estando ahí, pero el estado de relajación física y mental que se experimenta después ayuda a afrontar los contratiempos diarios con mucha menos tensión.

Tanto es así que muchos corredores empiezan a correr con el objetivo de perder unos kilos de más y se encuentran con la agradable sorpresa de que esta actividad física también les aporta una serenidad inusitada. Era algo con lo que no contaban a priori y a lo que, una vez descubierto, ya no están dispuestos a renunciar.

Además, correr tiene otro valor añadido: quien practica este deporte siempre sale ganando. No importan las marcas ni las comparaciones con otros deportistas. Cada corredor marca su propio ritmo y mide su propio progreso. No corre contra nadie: sólo contra sí mismo. Y por el hecho de correr, ya gana.

¿Dónde correr?[editar]

Una de las ventajas de la carrera a pie es que puede practicarse en cualquier momento y lugar. Sin embargo, cuando se vive en una gran ciudad y se dispone de un poco de tiempo, a veces merece la pena renunciar a la solución más sencilla (empezar a correr desde la puerta de casa) y desplazarse a sitios mucho más apropiados. El lugar idóneo para iniciarse a la carrera a pie es un sitio tranquilo y poco transitado, con un suelo regular, no demasiado duro y llano en la medida de lo posible. En el caso de que decidamos correr por alguna carretera por la que pasan coches esporádicamente, debemos circular siempre por la izquierda y, si apuramos la luz del día, es preferible llevar alguna prenda reflectante.

Empezar a correr[editar]

Muchas personas se muestran reticentes a la hora de iniciarse en esta actividad, no porque desconozcan los argumentos a favor de hacerlo, sino porque consideran que a pesar de los beneficios que aporta, se trata de una actividad cansada y monótona.

Correr puede convertirse en una auténtica tortura para quien sobrestime su resistencia física, pero puede llegar a ser un deporte indispensable si se practica con equilibrio e inteligencia.

Muchas personas corren pensando sólo en la satisfacción que sentirán al finalizar el entrenamiento; de hecho, las endorfinas que el organismo segrega durante el esfuerzo físico son euforizantes. Otras corren con la pretensión de perder peso en poco tiempo o de ponerse "en forma" en quince días. Estos corredores no disfrutan mientras corren, sino que se autoimponen un entrenamiento y, tarde o temprano, renuncian a seguir entrenándose.

Cuando se empieza a correr, hay que realizar un entrenamiento de tipo aeróbico, es decir, un ejercicio prolongado de baja inten-sidad. Trabajar en un nivel de esfuerzo bajo es la forma más eficaz de incrementar la resistencia, más que realizar sesiones cortas y muy intensas. En la práctica, trabajar de forma aeróbica significa correr con una frecuencia cardíaca que no sobrepase el 75 % de la frecuencia máxima, es decir, a un ritmo que permita mantener una conversación. Además, la carrera larga a ritmo suave proporciona la posibilidad de pasar un rato agradable, solo o en compañía.

El entrenamiento no puede endurecerse hasta que el organismo se haya adaptado a la nueva actividad. La duración de este período "de adaptación" puede estimarse en seis meses, pero depende de las cualidades de cada uno, de la edad, del historial médico y deportivo; en definitiva, del punto de partida de cada persona. La clave es "escuchar" el cuerpo para descubrir el ritmo que resulta confortable para cada cual. Sólo así se tiene la certeza de no lesionarse y no acumular fatiga.

La revisión médica[editar]

Cuando se empieza a correr es aconsejable realizar una revisión médica, principalmente para excluir el riesgo de una patología cardíaca en estado latente que podría agudizarse si se aumenta el nivel de esfuerzo habitual. En la actualidad, la mayor parte de [instalaciones deportivas] cuenta con un servicio médico que permite realizar una revisión que certifica la aptitud para el deporte y que en muchos casos incluye un test de esfuerzo.

Este tipo de test se realiza en una cinta rodante o una bicicleta estática y sirve para valorar diversos parámetros cardiológicos y respiratorios (umbral anaeróbico, frecuencia cardíaca máxima, consumo máximo de oxígeno, etc.).

La prueba permite diagnosticar eventuales alteraciones que, en el futuro, podrían convertirse en un problema real. No hay que olvidar que, en muchos casos, el primer síntoma de un trastorno coronario es la muerte repentina.

Las personas que fuman, sufren hipertensión o son diabéticos, o las que tienen familiares que han padecido fallos cardíacos antes de los cincuenta años son especialmente propensas a sufrir problemas coronarios. Un plan de footing moderado puede ser muy beneficioso para todas ellas.

Los estiramientos[editar]

A medida que aumenta el volumen de entrenamiento, el corredor pierde flexibilidad y sus músculos (sobre todo los de la parte posterior de la pierna) se vuelven más tensos y proclives a las lesiones. Para prevenirlas, es fundamental realizar estiramientos antes y después de la carrera. Los estiramientos son el complemento imprescindible de todos los deportes y, en especial, del atletismo.

El descanso[editar]

Muchos corredores se resisten a "descansar" porque un día sin entrenamiento les procura una desagradable sensación de inactividad y pérdida de forma. Nada más lejos de la realidad: un día de reposo es la mejor forma de asimilar los entrenamientos. Aunque correr nos guste, hasta el punto de que se haya convertido en una parte importante de nuestra vida, no debemos obsesionarnos con salir a correr cada día. Es recomendable descansar, por lo menos, una vez a la semana.

Si a pesar de todo no está dispuesto a quedarse en casa durante el día de descanso, confórmese con realizar ejercicios muy suaves o practique otro deporte que no sobrecargue los músculos que más se desgastan en carrera. La natación sería una buena opción.